lunes, 24 de octubre de 2011

“El Morocho y el Oriental”

CHAMUYANDO - Eduardo Giorlandini

Esta milonga fue creada poco después de 1940. La música corresponde a Angel D. A. D’Agostino y la letra a Enrique Cadícamo. La versión que sigo en este comentario pertenece a la “Editorial A.U.R.A.”, incorporada al Cancionero de “Torres Agúero Editor”.
La poesía evoca las primeras “andanzas” del famoso dúo, el de Carlos Gardel y José Razzano, en este caso en el barrio de La Boca del Riachuelo.

Gardel y Razzano antes del dueto
Carlos Gardel vivía con su madre Berthe Gardés y había dejado de ser “El Francesito” y ya era “El “Morocho”. Ya había cambiado la “s” del apellido materno. Había cimentado su fama en el “Café O’Rondeman”, en El Abasto, en la esquina de Agüero y Humahuaca. Sus domicilios no fueron propiamente del barrio, pero sí muy cercanos: Uruguay 162, Corrientes 1.553 y Corrientes 1.714. 
Aquí estamos, en 1910. Canta canciones criollas, alejado del tango de varieté de esa época y del tango de los ámbitos de baile.
“El Oriental”, Pepe Razzano hizo fama en otro café, en la parroquia de Balvanera Sur. El café se denominaba “El Pelado” y estaba ubicado en la esquina sudeste de la avenida Entre Ríos y Moreno, cerca del Congreso. Cada uno tenía su hinchada, de modo que varios admiradores y seguidores se ocupan de empujarlos a un “enfrentamiento”.
La confrontación tiene lugar en una casa de la calle Guardia Vieja, detrás del Mercado de Abasto, y el único resultado fue la formación del dúo, después de la visita que “El Morocho” devuelve a “El Oriental”, en el café “El Pelado”. Pero esa misma noche su suma a “la partida” otro gran cantor, Francisco Martino, conformándose un terceto; luego un cuarteto con el cuyano Saúl Salinas, gardel y Razzano retornan al dúo.

De payadores y cantores
Por aquel tiempo, fines de 1911, compartían -entre otros artistas- el gusto popular los payadores y los cantores; los payadores también cantaban canciones, o eran milongueros (tocadores de milonga) y, con tales diferencias entonces no muy profundas, compartían escenarios y ambientes.
Gardel tenía un gran respeto por José Betinoti, quien, cuando lo escuchó cantar “Pobre mi Madre Querida” (“Mi Madre Querida”), que era de su autoría,  le dijo: “Bravo, pibe. Con vos se acabaron los payadores”.  En ocasiones y cuando no existía una gran fama, algunos públicos confundían el rol o la significación, hasta que conocían lo que hacían: en una de las giras fueron presentados como payadores. Roberto Selles (“Academia Porteña de Lunfardo”, Comunicación Académica  N° 1.127) cita un testimonio, bibliografía y composiciones musicales en el sentido de que esta vidalita fue traída a Buenos Aires desde Cuyo, en 1891 y desde entonces muchos payadores la utilizaron y también compositores, para sendas obras, agregando que una canción española sea probablemente la progenitora de las versiones criollas.
Betinoti no se equivocó: Gardel cambió el curso de la música en la Argentina. Se constituyó en integrador musical y cultural. Sobrepujó las manifestaciones vigorosas del pasado y sintetizó el criollismo y la música y el canto de las provincias y de la gran ciudad donde se concentraron los contingentes inmigratorios. Cambia el derrotero del tango, lo revoluciona y le da nuevos escenarios.

Las palabras definen la milonga
El pedazo de historia descripto por Cadícamo se explica mejor por el significado de las palabras. 
A más de medio siglo de haberse compuesto el tema hay denominaciones y descripciones olvidadas o en desuso. Sus lunfardismos se legitiman porque, aunque haya vocablos de origen español, se utilizaron aquí con nueva significación espiritual, para designar cosas, hechos y circunstancias propias. El vocabulario explica ese momento:

“A mi Madre”
Canción música de Gardel y Razzano, letra de S. Alfredo Robles (el verdadero autor; no lo es Pedro B. Palacios, Almafuerte, como se creyó por error desde que se grabó en 1919. no confundir: 
a) otro título de esta canción fue “Con los Amigos”; y 
b) en otra grabación, “Pobre Madre” (“A mi Madre”) tiene como autores a Gardel-Razzano y Andrés Cepeda.

BODEGÓN. Lugar donde se servían comidas y bebidas; en la Argentina fue sitio de diversión 
donde concurrían payadores, cantores y guitarreros.
BRAVO. Guapo.
CAZÓN. Higinio Cazón, payador.
CHOCHO. Contento.
CINCUENTÓN. Persona o cosa o lugar que tiene entre 50 y 59 años.
DESPACHO DE BEBIDAS. Negocio de expendio de bebidas alcohólicas.
DÚO. Alude a Gardel y Razzano.
“EL MORO”. Estilo, música de Gardel-Razzano y letra de Luis Blasco.
“EL MOROCHO”. Carlos Gardel.
“EL ORIENTAL”. José Razzano.
GABINO. Gabino Ezeiza, payador.
“LA PASTORA”. Canción de Saúl Salinas, quien integró el grupo con Gardel; fue el primer maestro que tuvo el “Zorzal” Criollo.
ONCE. Año 1911.
PEPE. José Razzano.
PRIORATO. Vino de mala calidad.
RESEROS. Peones que se ocupan del arreo de ganado.
TABLADA. Lugar de la provincia de Buenos Aires.
TRINCHIERI. Marca de vino.

Una grabación
Tratándose de una recordación de “El Morocho” quiero recordar también la grabación del tema por Nelly Omar, oriunda de nuestra zona, Guaminí, y que adoptara gran parte del repertorio de Gardel, según lo hizo notar Horacio Salas. En la interpretación de esta milonga fue acompañada por la orquesta de Francisco Canaro.

“El que Atrasó el Reloj”

“El tiempo es solo tardanza
de lo que está por venir”.
 (De una payada).

Por disposición oficial, los argentinos, otra vez atrasamos el reloj. Ahora, como en ocasiones anteriores, se trata de un mejor aprovechamiento de la luz solar, con diversos fines y relacionados, en particular, con el desenvolvimiento económico -como el vinculado con el ahorro de energía-, como así “para recuperar la hora que habíamos perdido” (!).
A poco que entramos en la reflexión sobre el tema, a los de la “generación intermedia” nos viene a la memoria la letra tanguera de Enrique Cadícamo “El que Atrasó el Reloj”.
“Cambalache”, de Discepolín, ha estado más en el comentario público. Pero el tango “El que 
Atrasó el Reloj” -que no tiene el sabor amargo de aquel y además de lunfardesco es humorístico- exhibe un sentido moral y merece un recuerdo.
Le canta el personaje de esta letra a su hermano Pepino:

“Metafóricamente,
es esta mi opinión:
vos sos, sencillamente,
el que atrasó el reloj.”

Es la condenación de la abulia, la pereza o el adormecimiento que aleja cuerpo y alma del trabajo:

“Vamos, Ñato...
Levantáte, porque estallo.
Ya pasó el 1° ‘e Mayo
y se te acabó el feriao...
¡Guarda...
que te agarra el porvenir!...

No se trata de la exégesis del proceso productivo, a no ser que atrasando el reloj mejoremos las condiciones, de modo notorio. Festivamente, es, en sentido figurado, un convite, un diagnóstico y un anuncio de lo que puede pasar.

“Ya se acabó el reparto ‘e salvavidas...
Pescá la onda: se acabó la sopa...
A ver si cobrás un poco ‘e impulso,
pa’ que esta vida de Upa no se alargue...
Ya estoy cansado de llevarte a pulso,
buscáte un changador pa’ que te cargue.”

En fin, el reloj es un símbolo relacionado con el ocio y el trabajo. Pero, en lunfardo, se lo llama 
“bobo”, porque trabaja todo el día y no cobra. Empero, aunque los días sean breves, los minutos son muy largos, en esta instancia argentina.

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